La conmemoración del Trigésimo Aniversario de Monseñor Romero, lleva consigo pensar en él como alguien que sigue vivo en nuestros corazones, no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo. Pensar así no es pretensioso, sino muy real. Europa, África, Asia, Estados Unidos, Canadá y toda Latinoamérica dan testimonio de que Mons. Romero sigue vivo.
Sigue vivo porque su palabra, que fue basada en la Palabra de Dios,
es oída y leída. Canciones, obras de teatro, pinturas, monumentos, han
sido erigidos en su memoria. Por lo menos seis biografías, dentro y
fuera del país, han sido escritas. Centenares de artículos en diversos
medios han escrito autores notables.
Significa, igualmente, este aniversario que su pensamiento, basado en
la Palabra de Dios, ha penetrado en las mentes y corazones. Sorprende
cómo jóvenes que no lo conocieron saben de él.
¿Cómo explicar todo esto? Hay una sola explicación: Su palabra, su vida
y su testimonio. Amó a Dios ardientemente y así aprendió el amor al
prójimo y especialmente a los más pobres.
Una vez dijo: “El Obispo, el Pastor, debe estar donde está el sufrimiento”
y así lo vivió.
Mons. Romero entró en la historia de nuestro país y así permanecerá
para siempre. Otros serán olvidados. Monseñor Romero será siempre recordado.
Mons. Ricardo Urioste
Presidente
Fundación Monseñor Romero
El Salvador